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jueves, 29 de agosto de 2013

Hayato Honda

Hayato Honda es un miembro perteneciente a la brigada motorizada del cuerpo de policía de Tokio, la capital japonesa. Él concretamente siempre monta en moto para todo y es una auténtica leyenda urbana, ya que antes de ingresar en la policía era el líder de una banda. Tenía el nombre de “el diablo sobre ruedas”, aunque ya no comete gamberradas. Excepto sí las planea su mejor amigo, Kankichi Ryotsu...

Honda es un chaval con dos personalidades completamente diferentes. Por una parte es relajado y tímido. Pero cuando se sube en cualquier motocicleta, se pone como una furia y no le tiene miedo a nada, incluso comete acciones ilegales para capturar a los fugitivos.

Aun así, se ve que estos cambios de carácter repentinos no son solo cosa suya. En el resto de su familia pasa lo mismo: su padre cambia al ponerse su mono de trabajo y se sube a su moto; su hermano se transforma al subirse en bicicleta y por último, su hermana, ¡que varía al montarse en un elefante! ¿Qué situación se puede presentar para que alguien se suba encima de un animal tan grande? Creedme que ha pasado en su boda y en un zoo…

Su mejor amigo es Kankichi Ryotsu y no es una relación muy “buena”. Lo digo en el sentido de que Ryo siempre acaba manipulando a Honda para que haga lo que él quiere. Cuando Hayato está en su personalidad tímida le pone barreras, pero cuando está encima de la moto… En esos momentos realmente se puede entender el porqué de llamarse el diablo sobre ruedas. Las que montan son increíbles y después siempre acaban echando la culpa a los dos: a Ryotsu como el cabecilla y a Honda por ser el cómplice.

Y su última relación, que es de noviazgo, es con una compañera de la brigada motorizada, llamada Nana (de Nanako). También es conocida como “huesito” y es la escritora del manga favorito de Honda. Hayato era conocido por sus montones de líos amorosos sin éxito y después de conocer a Nana todas sus historias se acabaron y mantienen una relación estable.

En resumen, si Honda tiene tanta mala fama es básicamente por su pasado en bandas y por Ryotsu, que le obliga hacer cosas que él no quiere. Sin embargo en la realidad, Hayato es una buena persona con el que te puedes llevar bien, sobretodo si está bajado de la moto y lo digo en un sentido literario.

jueves, 16 de mayo de 2013

Jefe Daijiro Ohara


Daijiro Ohara es jefe de la comisaría de delante del parque Kameari, barrio de Katsushika, Tokio y tiene como subordinados a Kankichi Ryotsu, Kei-ichi Nakagawa, Reiko Akimoto y Yoichi Terai. Se desconoce su edad, aunque se aproxima que tiene unos 55 años.

Vive a kilómetros de la comisaría, en la periferia, y por lo tanto tiene que tardar más de una hora para llegar a su puesto de trabajo. Está casado y tiene una hija llamada Hiromi. Como policía, mantiene buenas relaciones con todos sus inferiores, excepto Ryotsu. Se reúne muchas veces con el comisario del propio barrio.

Si queréis tener a un jefe estricto, pero a la vez un claro ejemplo de responsabilidad y trabajo, Daijiro Ohara es vuestro hombre. Esa es la razón del odio que tiene a Kankichi: es completamente lo contrario. Detesta su irresponsabilidad y su “mala vida” y con esto quiero decir que con 36 años todavía no se ha casado y se pasa todo el día haciendo maquetas.

La descripción realizada por Ryo, sin estar él presente, es:

“Es demasiado serio, también es insensible, chuleta y muy gruñón. Además, le huelen los píes. Habría que estar tarumba para apreciar un tipo así. De vez en cuando hay que hacerle la pelota.”

En ese momento, Nakagawa dice que Ryo no para de darle a Ohara dolores de cabeza, a lo cual responde Kankichi que es al revés.

Valora mucho la cultura tradicional japonesa, ya sean bañeras hechas de bambú, tazones de la ceremonia del té, series de samuráis como “la flor del ocaso”. Estos son los puntos débiles, los cuales son atacados una y otra vez por Ryotsu. En definitiva, es un “toma y daca”: Daijiro le dice ceporro y Ryo le hace sus jugarretas. Claro que al final, el jefe se acaba vengando. Ya se sabe: quien ríe último, ríe mejor.


Hombre, Daijiro, creo que eso es pasarse un poco... Bueno, si compensa tu tazón roto, a mi me parece medio bien.